El hombre que sobrevivió desnudo en la selva

Foto: Press of Atlantic City.

Texto: Elizabeth Santana @elixmorgana

“Se me cayeron las uñas y perdí aproximadamente 25 kilos. También se te cae el cabello y se te aflojan los dientes”, me dice Chris Fisher, un hombre que comúnmente se dedica a la pesca comercial y que participó en el reality Supervivencia al Desnudo: Edición Extrema del canal Discovery Networks. La serie consistía en vivir 40 días en la selva ecuatoriana de Colombia sin ropa, comida ni agua junto a otros concursantes. Ésta fue la segunda vez que él participó; la primera vez el reto duró 21 días.

El nudismo es un tabú que respeto. Si yo pudiera estar desnudo en mi casa lo haría, aunque no se debe cruzar la línea del respeto, no puedo andar en la calle desnudo porque hay niños y vivimos en una sociedad con reglas. Pero es cierto, cuando regresé del programa me costó trabajo volver a vestirme”.

Para preparar su ingreso al programa Chris comió muchas grasas y hasta bronceó su piel para evitar lastimarla. “Dejé de ir al gym para bajar el músculo y subir la grasa, porque es de donde el cuerpo agarra reservas cuando no tienes que comer”. Sin embargo, dijo que desde el cuarto día los cambios fueron evidentes. “La parte más difícil para mí fueron los piquetes de mosco, y no tuve problema con mostrar mi cuerpo porque estoy seguro y contento con él. La gente asocia la desnudez con la intimidad. ¿Cómo vencer esa barrera psicológica para dejar de correlacionarlos? Aquí no había tiempo para pensar en que estaba desnudo, estaba preocupadísimo por sobrevivir. Aunque, bueno, cuando hace frío tu pene se hace pequeño, y es algo que se tiene que acomodar, pero te acostumbras porque tienes que sobrevivir”.

Para él, la desnudez en la selva implicó un tema de riesgo y seguridad como cuidar de no rasgarte la piel con una rama y ver cómo te paras, o si te metías al agua no pescar una infección. En su afán de sobrevivencia dijo que su vida sexual se apagó pese a ver mujeres desnudas. “Ya no tenía una erección por la mañana, tenía que pensar en si iba a comer o a conseguir agua, etcétera. Fue una experiencia tan grande en grupo, que trasciende la relación. Tu vida está en mis manos y la mía en las tuyas, nos convertimos en manada. La sexualidad quedó fuera”. En el caso de las mujeres, explicó que fue más difícil para ellas por un tema de higiene y sincronización de periodo menstrual. “Se escondían para limpiarse e intentaba ser discretas. Y no fue un tema de sangre en el agua con tiburones, fue sobrevivir ante la pérdida de hierro”.

A calzón quitado

Chris concluye sobre una sociedad al desnudo que se trata de una idea muy personal, pues la naturaleza pone al límite la fortaleza física y mental. Cuando él volvió a casa su recuperación constó de dos meses, entre eso, arregló su dentadura, porque aunque no se le cayeron los dientes, sí se le aflojaron y se le dañó el esmalte por comer mango, la única fruta a su alcance en la selva. Y sin embargo, para las televisoras también fue un tabú, pues mientras en Europa la transmisión se hizo tal cual, en Latinoamérica se usó blur en los genitales.

“Pensar en una sociedad al desnudo es algo complejo por tres circunstancias: la cultural, la política-económica y la biológica-ambiental”, señala por su parte el antropólogo social, Rodrigo Castillo. No obstante, desde su perspectiva, las acciones nudistas reflejan una crítica al capitalismo, a ciertas lógicas culturales, además de la reducción del poder del sistema heteronormativo y patriarcal, que va de la mano del empoderamiento de la mujer y del hombre no heterosexual.

Para la psicoterapeuta clínica y corporal, Nidia Gorjón Flores, parece prudente comenzar con el ejercicio del reconocimiento del nudismo y sus agrupaciones porque “es nuestro legítimo y natural derecho a generar y exigir una sociedad incluyente, donde decidir estar con el cuerpo tapado o no, no justifique el que seamos violentados”. De acuerdo con ella, aunque existieran leyes flexibles, el castigo más grande sería la desaprobación moral de la ciudadanía en general, puesto que estamos en una cultura de un doble mensaje que promueve el derecho, pero que cuando está en la práctica es muy reprobada por los prejuicios y el bagaje cultural que tenemos en torno al desnudo y lo que lo implica. Así que, nudistas potenciales, hay trabajo por hacer, pero se vale soñar.

*Fuente: Playboy México. (Si quieres ver el artículo original da click aquí).