Así es Uluru, el monolito más grande de Australia

Por Andrea Mendoza Galindo.

Un gran pedazo de naturaleza, historia y cultura se extiende al norte de Australia. Exactamente, en 1,326 km2 se unen maravillas geológicas, extensa flora y fauna y una de las civilizaciones más viejas del mundo. El Parque Nacional Uluru Kata Tjuta forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1987, precisamente por la importancia cultural y natural que rodea su superficie. Todo el parque es una maravilla que se caracteriza por ser el hogar de dos Icónicas formaciones geológicas: Uluru y Kata Tjuta.

Uluru mide más de 348 metros de alto, 9 kilómetros de contorno y 2,5 kilómetros bajo tierra; en noviembre de 2017 las autoridades australianas prohibieron escalar este gigante monolito por temor a que los turistas no entiendan el profundo significado cultural de esta roca. Esta medida entrará en vigor en octubre de 2019.

Para los Anangu (aborígenes australianos), Uluru es el centro del universo, de ahí parte su historia y la historia de la humanidad. No se trata únicamente de una enorme piedra que refleja los tonos rojos del sol, se trata del centro del universo. Después la civilización llegó con William Gosse, quien redescubrió el monolito, y bautizó ese pedazo de la tierra como Ayers Rock. A partir de entonces un montón de viajeros llegaron y la roca se convirtió en un sitio turístico y, de alguna manera, en un ícono natural de Australia.

Kata Tjuta es un conjunto de formaciones rocosas que después de la llegada del “progreso” fue renombrado como Monte Olga. Dicha configuración se compone de 36 cimas que para los Anangu eran como cabezas de hombres serpiente. La mitología de aquí, sin embargo, continúa siendo un misterio para los occidentales, pues los aborígenes han mantenido en secreto muchas historias, aunque algunos significados se han revelado por parte de las tribus, lo cierto es que la apertura al mundo occidental ha sido más obligatoria que voluntaria.

No en vano se cuida mucho quién entra y sale de este lugar, a la masificación del turismo la han detenido los nativos del territorio y la protección de la UNESCO. La periferia de Uluru y Kata Tjuta es sagrada, cada piedra, planta y animal que habita la zona es intocable, no sólo eso, además todo significa algo: las grietas en los monolitos, las imperfecciones de la tierra, los animales y sus formas son parte de las historias ancestrales de los Anangu, esas que son y seguirán siendo un misterio.

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PARA EMPEZAR

A pesar de estar altamente protegida, la zona es de fácil acceso, los precios de entrada varían, el costo por acceder tres días es de 342 pesos y si vas en coche cuesta 890 pesos. Las formas más sencillas para llegar son por aire y por tierra, o bien puedes hacer una combinación de ambas. Lo principal es que decidas qué parte de paisaje quieres ver. Si decides llegar por aire, lo primero que deberás hacer es aterrizar en el aeropuerto de alguna ciudad grande (Sydney, por ejemplo) de ahí hay tres aerolíneas que te pueden llevar al aeropuerto de Ayers Rock y una vez estando allá, si tu presupuesto lo permite, hay varias operadoras de helicópteros que además de acercarte más a la región te permiten ver las maravillas del parque desde las alturas. Si eliges arribar por tierra lo que debes hacer llegar a Alice Springs y rentar un automóvil, de tu punto de partida a tu punto de des- tino haces aproximadamente 4 horas y media pero vale completamente la pena porque te toparás con las orillas de Kings Canyon, la Cordillera MacDonnell y las lejanías de Uluru. Pero si deseas mezclar experiencias y paisajes, la opción es optar por ambas alternativas, es decir, puedes llegar al aeropuerto de Ayers Rock o Alice Springs y de ahí contratar un auto con los tres operadores certificados (Hertz, Thrifty y Avis), sólo ten en cuenta que la renta mínima es de dos días.

El Parque Nacional Uluru Kata Tjuta está abierto todo el año pero debes planear tu visita según lo que quieras observar, además debes checar los horarios pues diario cierra al atardecer y vuelve a abrir hasta la mañana siguiente. Lo más recomendable es ir entre mayo y septiembre, ya que el clima no es tan extremo y permite que realices caminatas largas; la época más complicada es de diciembre a febrero.

PARA CONOCER

El parque tiene pocos atisbos de construcciones humanas, sí hay lugares para pasar al baño, zonas para hacer picnics y tiendas de souvenirs, pero los sitios donde puedes hacer todo eso son pequeños locales en lugares establecidos que abren y cierran a la misma hora que lo hace el parque. Si ya te vas a lanzar a la aventura asegúrate de comprar antes todo lo que necesites para no sufrir las inclemencias del tiempo: lleva suficiente agua, protector solar, algo para cubrir tu cabeza y zapatos cómodos.

Puedes partir del Centro Cultural para empaparte un poco de la historia y significados de algunas cosas que verás en tu camino, al menos lo que está revelado. Aquí hay dos galerías de arte con objetos tradicionales y exhibiciones, además tienen proyectos continuos de sensibilización para aprender a realizar obras; algunos días, incluso, hay presentaciones de danzas tradicionales. Desde este lugar puedes pedir que un guía te ayude a explorar la zona, dicho guía puede ser de la tribu Anangu o uno de los guardabosques certificados. Si eres de los que prefiere ir sin rumbo preestablecido, aquí puedes ver los mapas para trazar tu propia ruta.

Si el parque lleva el nombre de dos grandes pedazos de tierra es por algo. Sin duda, una muestra maravillosa de naturaleza y cultura sucede en la superficie de Uluru. Los colores del amanecer y el atardecer se divisan con más intensidad sobre su superficie, de hecho es por el reflejo del sol sobre el monolito que a la zona le llaman El Centro Rojo de Australia o el Corazón Rojo de Australia. Cuan- do el astro rey se está alzando predominan las tonalidades púrpuras; en cambio, cuando el astro se oculta, las caras dejan ver tonos ocres y rojizos. Pero independiente a los maravillosos colores de Uluru, sobre su exterior también se perciben vestigios de cultura de las tribus aborígenes. Las paredes están adornadas de pinturas rupestres y todas las imperfecciones de la roca tienen una historia, en caso de que vayas con guías ellos te podrán explicar qué significa cada parte de lo que ven tus ojos.

Kata Tjuta también tiene una relevancia natural y cultural muy importante, en los alrededores de las formaciones rocosas continúan celebrándose ceremonias de los aborígenes y es justo ésta zona la que más secretos guarda en cuanto a mitología Anangu. De igual manera, el sol adquiere colores espectaculares sobre las 26 cúspides del conjunto, muy cerca de ellas hay una zona de dunas ideal para caminatas que además funciona como mirador de todo el parque. La periferia es el hogar de una variada y colorida vegetación en la que se posan pájaros y aves endémicas.

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PARA COMER

Tienes la opción de comer dentro o fuera del parque. Adentro hay varios lugares para hacer días de campo, éstos están equipados con parrillas de gas, zonas de mesas y sillas, baños, agua potable y algunas tiendas para comprar complementos. Los lugares más óptimos para un picnic son el Centro Cultural y el mirador Talinguru Nyakunytjaku, aunque puedes optar por acercarte a los estacionamientos que también cuentan con servicios sanitarios y de agua potable.

La otra alternativa es que contrates los dos únicos servicios de comida dentro del parque. El primero es una cena al atardecer cerca de Uluru para ver los colores del monolito y después disfrutar la sobremesa con el resguardo de las estrellas. El menú incluye vino espumoso para empezar, cortes de carne, costillas, pollo y postres acompañados de vinos tintos y blancos, pero debes hacer reservación para apartar tu lugar. El segundo es más sencillo, es un café muy cerca del Centro Cultural que abre todos los días de 7:00 a 17:00, ofrece refrescos y comidas ligeras, demás tiene una pequeña tienda de souvenirs para comprar regalos, libros y ropa.

Afuera, sin embargo, existen muchos lugares con más ofertas. Desde restaurantes abiertos, hasta locales establecidos y con comida gourmet. Si prefieres llevar tus alimentos también hay áreas para hacer días de campo o comprar insumos. En algunas temporadas se abren lugares para comprar hamburguesas, pizzas y comida asiática, de manera que puedas meter todo al parque y lo degustes dentro de las instalaciones. La información acerca de todos los restaurantes dentro y fuera del parque está en la página oficial de Uluru Kata Tjuta.

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PARA DORMIR

No hay forma de dormir dentro del parque, por seguridad, cada día se cierran las puertas al atardecer. Puedes acampar en dos lugares a menos de diez minutos (en automóvil) del parque, la primera opción es Curtin Springs, tiene du- chas, agua, comida, electricidad y un campo inmenso para poner tiendas de campaña, incluso si lo tuyo no es acampar también cuenta con pequeñas habitaciones para pasar la noche; lo mejor de este lugar es que es pet friendly. La segunda opción es Ayers Rock, que es un poco más caro, cuenta con los mismos servicios sólo que además tiene una alberca y más opciones de comida y bebida.

Si prefieres quedarte en un hotel, también a 10 minutos está Ayers Rock Resort, es para presupuestos más relajados y ofrece todas las comodidades de un todo incluido. En algunos paquetes incluso te prestan coches para ir y venir del parque. Con cargo adicional ofrecen paseos en camello, en bicicleta y en camionetas 4x4, además de fogatas, tours guiados y cenas en espacios abiertos.

O puedes vivir la mezcla de ambos en Longitude 131°, un sitio que tiene todas las comodidades de un hotel pero con el espíritu de acampar, ¡glamping!. Tiene una vista privilegiada de Uluru, todas las habitaciones/tiendas de campaña cuentan con chimenea, balcón y camas tanto al aire libre como en espacio cerrado. Su oferta gastronómica se basa en comida australiana contemporánea, puedes ir al restaurante, puedes pedir platillos gourmet con vinos australianos a tu cuarto, o bien puedes reservar una cena al aire libre. Aquí también ofrecen tours en camello, recorridos guiados, picnics de lujo o puedes rentar una motocicleta y rodear Uluru montado en ella.