¿Por qué Cuatro Ciénegas es como las Islas Galápagos mexicanas?

Por: Andrea Mendoza Galindo.

Hace muchos años, cuando el mar se extendía como amo del universo por toda la superficie terrestre, Cuatro Ciénegas era una zona totalmente diferente. De las vueltas de sol y la constante evolución de la tierra surgió una ruta de arena y agua.

Un pueblo blanco y viejo pero nunca cansado te recibe apenas llegas, desde la altura de las nubes, los cerros que rodean el valle observan cada movimiento. Abajo, donde la brisa perfuma las casas antiguas, las tardes se antojan tranquilas, en armonía. Poco más de 10,000 almas acostumbradas al ambiente desértico conjugan sus días en este lugar, Cuatro Ciénegas está al centro del estado de Coahuila, en medio de la Sierra Madre Oriental.

Las Islas Galápagos mexicanas, como suelen llamarle, es hogar de especies endémicas de flora, fauna y minerales, no en vano se le ha comparado con el territorio de investigación preferido por Darwin. Por sus condiciones geológicas se cree que toda esta zona fue un océano pero con el tiempo el agua fue a otra parte y culminó por dejar a la luz todas las maravillas que ahora presume el destino. Los puntos cardinales y pozas de agua que se conjugan en la zona le dieron nombre al Pueblo Mágico que también desprende de su tierra el nacimiento de Venustiano Carranza.

El primer acercamiento

Gente cálida, amable y tranquila sale de las puertas de madera que rodean la plaza central. Cuatro Ciénegas fue nombrado como Pueblo Mágico en 2012, su atractivo radica, en parte, en lo pintoresco de sus casitas y lo tranquilo de sus calles. Este lugar se precia de ser la cuna de Venustiano Carranza, por lo tanto, uno de los lugares más visitados es el Museo Casa Carranza. La morada en la que nació es el escenario en el que se exhiben fotografías, documentos históricos y objetos que le pertenecieron. Además tiene una breve reseña histórica de la región.

Muy cerca del museo y con una concentración maravillosa de gente e historias está la plaza principal que, muy al estilo colonial, conserva su centro religioso y su centro político a sólo unos pasos de distancia. La Iglesia de San José sobresale en el panorama, su estructura que ha permanecido en pie desde que fue fundada en 1806 aún llama a misa cada día. A pocos metros está la Presidencia Municipal que, aunque de una sola planta, tiene en su parte interna el mural “Homenaje a los Fundadores”, un recuento de la historia del pueblo hecho por José Luis Murillo Mancha.

La tierra también le regala al área varias hectáreas de vides, pese a que esta no es la zona vinícola más famosa de Coahuila, Cuatro Ciénegas también tiene viñedos, casi todos pertenecientes a las Bodegas Ferriño. A pesar de tener sedes en varios estados de la república, la principal está en el centro de Cuatro Ciénegas, la construcción data de 1860 y desde entonces no han parado su producción, pero al tener tantos años en el mercado vitivinícola, toda la familia Ferriño tiene tierras esparcidas en Coahuila.

Ruta de agua

Apenas a unos kilómetros del pueblo, una reserva natural que se erige imponente da vida a todas las alucinaciones marinas de los amantes del agua. No está de más decir que si el pueblo se llama Cuatro Ciénegas es porque sus flancos, además de verse impactados por frondosas montañas, dan cabida a ojos de agua de azules impresionantes. Éstos constituyen uno de los principales atractivos del lugar.

El área protegida tiene una cantidad considerable de especies nativas, desde bacterias hasta reptiles. En este desierto lo que no falta es agua, el suelo ofrece pozas, manantiales y, aunque debajo de las miradas curiosas, también tiene torrentes subterráneos que se unen para dar hogar a más especies.

Los minerales son los responsables del azul turquesa que se extiende en Poza Azul, pero incluso entre los tonos de su superficie es posible observar a través del agua cristalina que varias corrientes alimentan su majestuosidad. Poza Azul es uno de los lugares más visitados de la ruta, y aunque podría parecer ideal para nadar, no permite que ningún ser humano se sumerja en sus aguas. Eso sí, desde la distancia permitida, es maravilloso dejarse envolver por el aire desértico perfumado de brisa marina. Para acercarte a la zona es recomendable contratar a un operador turístico o al menos ir en automóvil, se encuentra a unos 9 kilómetros en carretera de la cabecera municipal.

Aunque se trata de una zona protegida, hay asentamientos de agua en los que sí puedes nadar, uno de ellos es el Río Mezquites. Este afluente de aguas templadas te permite nadar, bucear, hacer snorkel o incluso remar en kayak. A lo largo de sus 2 kilómetros que oscilan entre profundidad y caudal, puedes estrechar tus vínculos con la naturaleza y darle espacio a tu yo acuático. En algunas temporadas y con un poco de suerte, tal vez te topes con familias de tortugas.

Ruta de tierra

A sólo 20 kilómetros en carretera están las Dunas de Yeso, una superficie de 800 hectáreas de sulfato de calcio que dan vida un piso suave y terso. Ese inmenso océano que desembocó en una gran fauna y pozas de agua también dejó una geografía excepcional, cientos de kilómetros de blanca arena se extienden como olas gigantescas e interminables. Y sí, aunque fácilmente te puedas imaginar al mar imponiéndose majestuoso sobre las colinas lechosas, el calor constantemente recuerda que Cuatro Ciénegas es un desierto. Las dunas son un área protegida pero completamente transitable, lo maravilloso de caminar entre la superficie ondulante es que, además de la arena, en algunos tramos se asoman grandes rocas de formas interesantes que dejan ver la erosión y el paso del tiempo sobre sus caras, hay también algunas plantas que han sobrevivido al clima tan extremo y animales como coyotes, reptiles y correcaminos. Sin duda, el lugar es una maravilla a la vista y al tacto.

Con una estructura de formas más regulares pero igualmente impresionante están las Minas de Mármol, que aunque no están hechas de la lujosa roca blanca sí tienen una superficie similar.  Este lugar se ubica a 23 kilómetros del pueblo y se compone de bloques de travertino, un material parecido al mármol que fue explotado en una mina por muchos años pero que tras la declaración de protección ambiental dejó de extraerse y su lugar dio paso a un sitio turístico. Las rocas perfectamente cortadas son un escenario idóneo para tomarte fotos, y si las ansiedad de escalar te gana, también puedes trepar por las superficies lisas.

Zona protegida

Desde 1994 la zona se decretó como Área de Protección de Flora y Fauna, durante todos estos años, se ha cuidado que el impacto derivado del turismo sea mínimo.

Más lugares para nadar

Otras pozas en las que sí se permite entrar son: Las Playitas, La Becerra, El Churince, La Ilusión y El Anteojo, todas dentro de la reserva natural.

Hospedaje

En el centro del pueblo hay varios hoteles y hostales pequeños, por ser las principales, las mejores avenidas para buscar alojamiento son Ignacio Zaragoza y Venustiano Carranza. Para acampar, lo mejor es buscar un lugar cerca de las pozas en las que puedes nadar dentro del área protegida.

De la zona es endémica la tortuga bisagra, una especie nocturna que rara vez se deja ver y que, a pesar de estar resguardada, se ha declarado en peligro de extinción.