Lleida, 10 pueblos de Cataluña que no conocías

Un viaje en Lleida a través de la historia y la cultura en la época de Gaspar de Portolá

Por Tali Akuka www.taliakuka.wixsite.com/otrosaires IG: tali.akuka Tw:@taliakuka

Cataluña es un lugar mágico, sus habitantes tienen presente sus orígenes e historia. Este es el sentimiento que percibes cuando te encuentras con cada persona que vive ahí. Su idioma es el catalán que suena a canto cuando lo entonan; los catalanes que conocí son simpáticos,  serviciales y demuestran a cada visitante cuanto aman su tierra.  Esa fue mi sensación, al conocer a Jaume León Andrés, el director de la Agencia de Viajes Tu I Lleida especializada en turismo cultural (www.lleidaitu.com), él me presentó Cataluña, con  sus reliquias, monumentos  y  cultura. La ruta que realizamos se relaciona con un viaje al pasado, los invito a retroceder el tiempo a la época medieval, cuando todo era dominado por la iglesia católica.

En Europa nació un afán por la conquista y la competencia de poder entre las coronas que los llevó a explorar nuevas tierras.  En ese tiempo nació un hombre llamado Gaspar de Portolá, en Lleida, Cataluña. Él fue responsable de conquistar nuevas tierras en el continente americano, lugares  que ocupan en la actualidad California, San Diego, Santa Bárbara y San Francisco.

En 1768 a Gaspar se le encomendó una expedición hacia América del Norte porque el poder real comenzaba a erosionarse en el sur del continente y los reyes buscaban anexar nuevos territorios. Así emprendió un viaje junto al general Pere Fages, un hombre que pertenecía a la clase burguesa y que tuvo la oportunidad de estudiar en la Universidad de Cervera.

Retrocedamos el tiempo para conocer el lugar, la cultura, y la historia en los tiempos de Gaspar de Portolá. La travesía comienza en la provincia de Lleida, que se encuentra a tan sólo treinta minutos de Barcelona. Lleida tiene una magnífica arquitectura,  paisajes  de cuento y  una vasta historia cultural; acompáñanos a este viaje al pasado.

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1. Cervera, un encantador pueblo con calles medievales

El viaje comienza en el Centro de Acogida Turística (CAT) de entrada libre www.turismecat.cat, ahí se encuentra todo tipo de información y recomendaciones turísticas de acuerdo a la necesidad de cada visitante. Tienen un espacio de interpretación y de exposición audiovisual que permite adentrarse en la historia de Cataluña. También ofrecen distintos productos artesanales locales y hay una cafetería para disfrutar de una bebida caliente mientras planeas tu ruta.  

Cervera es la capital de la comarca de la Segarra, se ubica en el valle del río Ondara, es un pueblo con una arquitectura medieval que está rodeado por una muralla. Cervera tiene un encanto especial, parece que el tiempo se  frenó  y las agujas del reloj pararon. Lo mejor es caminar a través de las calles y  disfrutar de sus paisajes de ensueño con una vista al valle. En otoño, los campos de colores enamoran a cualquier visitante.

Atravesamos la calle mayor para visitar la Iglesia de Santa María, de estilo románico, donde deslumbran los vitrales de colores y  la arquitectura del pasado.

Caminamos por callejones que transportan a los tiempos de la Edad Media. Un dato interesante es que las paredes exteriores de las casas servían como defensa frente los enemigos que buscaban atacar a los habitantes. También en ese mismo lugar existía el barrio judío.

El Callejón de las Brujas fue construido en siglo XIII. Una antigua leyenda cuenta que una bruja llamada Margarida fue asesinada en esa calle tras ser acusada de brujería.  En las noches de luna llena, las brujas se reúnen en ese callejón. Cada agosto se festeja El Aquelarre, una fiesta en donde se celebra todo lo esotérico.

También visitamos la Universidad de Cervera, una construcción barroca deslumbrante que tiene un salón de actos con un retablo creado por el escultor Jaume Padró, uno de los mayores artistas de su época.  La universidad fue fundada por el rey Felipe V en 1717 y construida con una arquitectura militar. Allí estudió Pere Fages, el hombre que acompañó a Gaspar de Portolá en sus expediciones hacia América. También estudian otros dos mil estudiantes que pertenecen en su mayoría a la clase burguesa. La universidad fue un centro educativo de su tiempo, que revitalizó la zona y le dio un esplendor a su época.

Cuando terminamos la visita, degustamos chocolates artesanales en La Vall Dor, un proyecto que emplea personas con síndrome de Down (www.casadalmases.org).  

Luego, viajamos hacia el Santuario San Ramón ubicado a 13 kilómetros de Cervera  (www.santuariosanramon.com). Nos recibieron once amables monjes que pertenecen a la Orden de La Merced. Cada año reciben a jóvenes de distintas partes del mundo que estudian para ser novicios durante nueve meses y después regresan a su país.

Durante la comida conversamos con estudiantes de Argentina, Venezuela e Italia, nos contaron  que se dedican a ayudar a mejorar la sociedad según las necesidades de cada país. Fue una experiencia única en la que pudimos adentrarnos en el lugar desde la cercanía con su gente (www.santuariosanramon.com)

También conocimos la historia de San Ramón. Su madre murió embarazada pero en el velatorio sucedió algo inesperado, la familia percibió que el niño estaba con vida y practicó una cesárea para salvarlo. Durante su vida Ramón se dedicó a la religión, y cuando murió se convirtió en un santo al que le atribuyen milagros.

2. Guissona: Ruinas romanas y patrimonio cultural

La antigua ciudad romana de Lesso, fundada en el año 100 Antes de Cristo, se encuentra en el Parque Arqueológico de Guissona (www.museudeguissona.cat). Allí hay restos de una muralla antigua, una puerta  orientada hacia el norte, ruinas de termas públicas y un patio con una piscina, así como restos de un sistema sanitario que ejemplifica el aprovechamiento del recurso hidráulico. También hay una antigua casa señorial del siglo I en la que vivían los ricos. Si visitas el lugar puedes aprovechar para caminar por las calles medievales de Guissona y fotografiar la iglesia Santa María.

3. Solsona: Tradición, historia y murallas

Solsona se encuentra en el centro de Cataluña,  visitamos el casco histórico y las joyas del barroco catalán. Conocimos la casa de Gaspar de Portolá y recorrimos las calles de baldosas antiguas que se encuentran dentro de la parte amurallada. Planifica tu visita durante el Carnaval en febrero (www.carnavalsolsona.com),  época en la que desfilan  los Gigantes, unos muñecos de tres metros de altura (algunos fabricados hace 500 años) que representan a los reyes y son los protagonistas de los desfiles.  Se respira el folclore y las tradiciones en cada rincón de Solsona. También es muy bonito recorrer los negocios que venden artesanías locales (www.solsonaturisme.com).

4. Santuario del Miracle: Arte barroco y vistas majestuosas en Riner

Riner es un pueblo de 286 habitantes que ofrece distintas rutas turísticas fuera de lo convencional, como el camino del barroco, ciclismo o trekking (www.riner.ddl.net). Las vistas de Riner son esplendorosas, disfruté del silencio y el canto de los pájaros al amanecer junto con los paisajes de cuento.

En ese lugar está el Santuario del Miracle  (www.santuarielmiracle.com), se le dio este nombre porque la gente cuenta que hubo distintas apariciones de la virgen desde el siglo XV. El retablo de la iglesia está construido con hilos de pan de oro y cada detalle tiene la majestuosidad del arte barroco que exalta la belleza. 

Para la cena recomendamos el restaurante del lugar que ofrece un menú barroco con productos locales. También tuve la oportunidad de alojarme en el santuario, que tiene departamentos equipados con cocina y todo lo necesario para disfrutar de una estadía diferente en medio de un entorno natural.  

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5. Lleida: Ciudad mágica, mezcla de modernidad y  antigüedad

Lleida es una ciudad con características únicas, que tiene una mezcla de modernidad y antigüedad que se respira en cada una de sus calles. (www.turismedelleida.cat )

Comimos en el centro, en el  Restaurante el Celler del Carrer (www.cellerdelroser.cat) que ofrecen un menú accesible para el almuerzo con distintas opciones de productos locales para elegir.

Luego, visitamos la joya histórica de la ciudad la Seu Vella, la catedral antigua. Se encuentra en un conjunto de construcciones integrado por el Castillo del Rey y la fortaleza militar construida en el siglo XVII, ya que un tiempo fue tomada por los militares para ser el lugar de defensa de la ciudad.  

La iglesia tiene un estilo románico y gótico, es una construcción con una arquitectura de gran belleza en la que se visualiza la influencia de los árabes que vivieron durante 400 años allí. Según los historiadores, se construyó en el lugar donde se alzaba una mezquita musulmana.

Seu Vella se encuentra en una colina en la que puedes tener una vista panorámica de Lleida y observar el río Segre. (www.turoseuvella.cat). Lo más bonito es recorrer cada una de las puertas realizadas por los principales exponentes artísticos de la escuela de Lleida.

También visité el Palacio de la Diputación construido en 1873 sobre las ruinas de un antiguo hospicio. Es uno de los edificios más pintorescos de la ciudad, con balcones llenos de detalles artísticos. Por último, conocimos la Iglesia de San Pedro, donde yacen los restos de Gaspar de Portolá.

Me alojé en el Parador de Lleida (www.parador.es/es/paradores/parador-de-lleida), un hotel construido en el Convento del Roser del siglo XVII; donde estaba ubicada la iglesia se abrió el restaurante que ofrece una carta de excelencia con platillos de la región como paella de caracoles, o atún con vegetales frescos.  Las habitaciones se encuentran en el complejo residencial y conservan la arquitectura de época.

Recomiendo caminar las calles de Lleida y recorrer  su centro histórico para disfrutar de la belleza de esta ciudad repleta de cultura e historia.

6. Balaguer, tierra de tres religiones

Balaguer es un lugar en donde habitaban en paz judíos, musulmanes y católicos. Se conservan aún las influencias de las tres religiones en sus calles, su cultura y su gastronomía. (www.balaguer.cat). El centro aún tiene algunos paisajes que recuerdan a las medinas, que son las partes antiguas de las ciudades árabes.

Caminamos hasta la iglesia de Santa María, paseamos por el Barrio Judío y el árabe. También recorrimos la plaza Porxada, Gaspar de Portolá tenía una casa a unos metros de ese lugar. Él provenía de una familia de la aristocracia que poseía gran cantidad de propiedades.  

7. Os de Balaguer: Pasado medieval y paisajes de ensueño

Os de Balaguer es una comarca de 440 habitantes (www.lleidaitu.com).  En  el centro de la villa se encuentra el antiguo castillo medieval Os Malignum Castrum,  lugar donde nació Gaspar de Portolá en la estancia de la alcoba. El edificio conserva un torreón de origen árabe con una vista de esplendor a la Sierra de la Zorra que rodea el pueblo por la parte oeste. En ese paisaje natural viven comadrejas, jabalíes, buitres, águilas, conejos y zorros.  Es el paraíso de la escalada deportiva, muchos jóvenes se acercan desde distintos países para practicar alguna disciplina.

En la actualidad, en el castillo se encuentra el Museo de Campanas de Cataluña, que otorga un título de “toca campanas” al que mejor las toque. Aprendí que las campanas tienen el sonido del corazón,  y tienen distintos significados. En la época medieval en la que aún no existía la educación formal transmitían mensajes de celebración, duelo, fallecimiento u horarios.

Además, fue una experiencia gastronómica de lujo comer en el único restaurant de la comarca llamado Nina. Es atendido por su dueño, Paco, un simpático andaluz que prepara unas paellas deliciosas. Es un lugar para pocos comensales que se destaca por la atención personalizada y los cuentos de Paco, un personaje que debes conocer.

Recomendamos alojarse en  Alcoba del Firmamento, un lugar en donde vives una experiencia verdaderamente local. (www.lleidaitu.com/es/alojamiento-lleida-os-balaguer/alcova-del-firmament).

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8. Àger y  una experiencia astronómica en el Montsec

Visitamos Àger  y su casco antiguo medieval en una comarca en la que los Portolá tuvieron otra de sus casas. Cada uno de los hijos tenía un destino premeditado: Gáspar debía por mandato ser militar. Por eso dedicó toda su vida a conquistar tierras, nunca se casó y sirvió siempre a la corona española.

Lleida tiene 604 alojamientos rurales, entre ellos se encuentra  Masia Serret (www.masiaserret.cat/es), es una casa rural con vistas a la Sierra del Monsec y Àger que ofrece al visitante la hospitalidad y la calidez familiar. Para la cena nos prepararon caracoles gratinados, que son una especialidad de la comarca, así como unos bocadillos de queso de campo y membrillo. El plato principal fue un cordero con alcachofas y patatas a las brasas.

También visitamos el Monasterio les Avellanes que se encuentra en los pies de la Sierra del Montsec. Es una antigua abadía que pertenece a la Orden de los hermanos Maristas.

Por la noche visitamos el Centro de Observación del universo del Montsec (www.parcastronomic.cat), que es parte de un proyecto que tiene como objetivo el desarrollo sostenible de la sierra. Vivimos una experiencia magnifica en la que aprendimos acerca de nuestro planeta y por qué somos polvo de estrellas.

9. Penelles, la aldea del Street Art

Penelles es una pequeña aldea de Lleida de menos de 500 habitantes que está intervenida por murales. Tienen un alojamiento para artistas y organizan distintos festivales a lo largo del año. (www.penelles.cat)

Un hombre mayor que anda con bastón nos dio la bienvenida a su comarca y expresó que “en su pueblo tienen más murales que calles”. La gente es abierta y está orgullosa del lugar. Ellos se han convertido en los verdaderos promotores de su patrimonio cultural.

Las paredes están intervenidas por artistas de distintas partes del mundo y el Street Art es el verdadero protagonista. Algunas imágenes reflejan a los habitantes, es el caso del mural de Sebastien Waknine de Inglaterra que pinta a Diana, una niña del pueblo.

10. Mongai, pueblo de leyendas mágicas

La periodista Silvia Colomé revive una antigua leyenda del siglo XII en el libro “La llengenda del Carreró”. El Carrero significa en catalán callejón, la callecita se esconde detrás de los paisajes medievales de Mongai (www.montgai.cat).

Esta tierra de fronteras alberga la historia de Salgar, una mujer fuerte que vivió en una época en la que aún dominaban los musulmanes. Ella era la elegida de Blancallum, la mujer del agua, hija de la niebla y del último rayo del sol. En estos tiempos en los que se debate sobre la igualdad de género es interesante destacar éste mito. La leyenda enseña sobre la fuerza que todas las mujeres llevamos en el interior. La historia se congela en el pasado, cada parte la revives al recorrer el pequeño callejón en donde vive el espíritu de la bella Salgar y con ella atraviesas el tiempo.

En el lugar la artista francesa Lily Brink pintó a Salgar en sus distintas etapas de vida. Próximamente el municipio abrirá las puertas a un espacio dedicado a la cultura y la gastronomía.

Agradecimientos especiales: Diputación de Lleida, Patronato de Turismo de Lleida, Juli Alegre i Alcázar, Carolina Berga Rodríguez, Òscar Fernández Sánchez, Jaume León Andrés, Olga Paz, Montse Pérez, Silvia Colomé, Eva Solane, Magaly Castaneda, Joan Solà Bosch, Eloi Bergos, Jaume Gilabert, Sergio Espiño y Sandra Pons.

Créditos fotografías: Diputación de Lleida, Tali Akuka, Jaume León¸ Eduard Garcia Ribera.