4 carnavales en México que te sorprenderán

Por Estela Garrido. Fotos: Estela Garrido/Secretaría de Turismo de los Estados.

Con la mezcla perfecta entre paganismo, catolicismo y un toque de magia, los carnavales alrededor del mundo han conquistado a propios y turistas con sus encantadoras pasarelas, danzas y festividades callejeras. México no es la excepción. Desde los más cosmopolitas como el de Mazatlán y Veracruz, hasta los más peculiares como los de Tenosique, Tabasco; Huetjonzingo, Puebla; y San Juan Chamula, Chiapas, las carnestolendas en el territorio mexicano han cautivado a todo aquel que los visita gracias al sincretismo entre las costumbres católicas y la tradición precolombina de las etnias propias de cada comunidad. La manera en la que se vive estas fiestas es única en el mundo.

Tesosique

 

Una de los que genera mayor expectativa es el Carnaval de Tenosique en Tabasco, el cual es considerado uno de los más raros en el mundo, debido a sus tradiciones y sobre todo por la Danza de El Pochó, que representa la lucha entre el bien y el mal. Participan los habitantes del pueblo disfrazados como Cojóes, Pochoveras y Tigres, quienes bailan al ritmo de la música y se adornan con vestidos con hojas y máscaras de madera. Esta festividad es una de las más peculiares por su misticismo y combinación de tradiciones, y bien vale la pena asistir para también degustar su excelente gastronomía. Otro ejemplo de la singularidad de los carnavales en México es el de San Juan Chamula, una comunidad indígena tzotzil localizada muy cerca a San Cristóbal de las Casas en Chiapas, el cual se celebra cuatro días antes del miércoles de ceniza. También se hace alusión a los cinco días faltantes del calendario maya.

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San Juan Chamula

 

Todos los elementos se conjugan en esta festividad para destacar las antiguas tradiciones a ambas culturas: la maya y la católica. Sus vívidos personajes engalanan la danza celebrada en el centro del pueblo: los maltajimoles y xinolanes o Nana María KoKorina, quienes protagonizan la celebración que invita a la limpieza del cuerpo y el alma. Con la bebida típica de Chiapas, el “Posh”, un destilado de maíz, los chamulas realizan rituales para la ablución corporal con un baño en las fuentes de San Sebastián y San Pedro y para la purificación del alma con un ritual muy especial, el cual consiste en pasar por un camino de llamas. El viajero se fascinará con el ambiente y los rostros de los habitantes; todos podrían ser un retrato artístico que enmarca a la perfección la realidad del pueblo tzotzil, la magia del lugar y el enajenamiento de las tradiciones. HUETJOTZINGO Y PINOTEPA DE DON LUIS Algunos otros carnavales, como el de Huetjotzingo se han vuelto verdaderos imanes para el turismo en cuaresma. Con al menos dos mil participantes, la fiesta en Puebla se monta a lo grande. El principal atractivo es la danza en la plaza central, la cual es protagonizada por zapadores, apaches, zacapoaztlas, serranos, suavos y turcos. Toda una tropa multicolor con vistosas y llamativas vestimentas.

Danzantes del Carnaval de huejotzingo

 

Además de la tradición en el zócalo, se realizan diferentes eventos que no necesariamente tienen relación con la festividad de la cuaresma, como la simulación de una batalla en las calles del centro con fusiles, cañones y el ruido que despertaría a cualquiera en el estado. Además se realiza una escenificación del rapto de la hija del gobernador en el Palacio Municipal por los bandidos. Aquí la fiesta es ostentosa. Tres días antes del miércoles de ceniza, los habitantes de Huetjotzingo se visten con los trajes que caracterizan a las diferentes cuadrillas, con máscaras hechas de cuero, con barbas y bigotes. La inclusión de algunas figuras importantes en la representación como el diablo y la muerte son los encargados de integrar al público expectante con los danzantes.

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Pinotepa de Don Luis

 

En el estado de Oaxaca, el carnaval de la Pinotepa de Don Luis es uno de los máximos representantes del sincretismo y de las antiguas costumbres hispánicas, donde se juega con el concepto de casamiento, divorcio de costumbre mestiza dentro de la danza de los tejoneros. Las carnestolendas en México se caracterizan por la pasión y el arrojo con el que se mezclan culturas. Con pequeños símbolos que encarnan lo más distintivo de ambas, colores y pequeñas representaciones que satirizan las costumbres mestizas. Sazonadas con el encanto de la arquitectura de cada lugar, la sinceridad y franca entrega de los habitantes que se encargan de involucrar al espectador en cada ritual y acto. Un desfile de estímulos para los todos los sentidos.