Ecoturismo y aventura en la Sierra Fría de Aguascalientes

Por Ana Lebasi. Fotos: Ramiro Martínez

En el Estado de Aguascalientes existe un área natural  protegida, con 112 mil hectáreas de bosques templados denominada Sierra Fría. El punto de llegada es el poblado La Congoja, aunque ésta se distribuye en cuatro municipios de San José de Gracia, Calvillo, Rincón de Romos y Jesús María. En la entrada se encuentra un retén de guardabosques que solicita los datos de quienes pretenden ingresar, ya que al ser un área protegida está prohibida la caza indiscriminada de la fauna. Sólo aquellos que cuentan con los permisos especiales pueden acceder.

Esperamos un momento a que los del rancho Torrecillas La Coyotera, donde nos hospedaríamos, fueran a recogernos, ya que la llegada al sus instalaciones es un camino un tanto complicado, pues no existen señalamientos entre las sendas del bosque. Llegaron por nosotros en un pequeño camión de redilas y nos pidieron que los siguiéramos. Verdaderamente el camino fue largo y sinuoso, por terracería difícil de recorrer a gran velocidad. En algún punto, nuestros sombrerudos guías nos pidieron que tomáramos la delantera, y ellos nos seguirían por detrás. Esto para que pudiéramos observar algún venado o guajolote que habitan en esta área, y que se dejan ver de vez en cuando.

Con mirada profunda, tratábamos de no dejarnos engañar por el color de la tierra seca y el verde de los pinos, cedros, encinos, fresnos, juníperos y matorrales que hay en abundancia. Buscábamos insistentemente ver a alguno de esos animales a los que sólo estamos habituados a observar en las pantallas del televisor. Verlos en su hábitat sería una experiencia seguramente inolvidable. De pronto, los del camión de atrás nos pidieron detenernos y nos señalaron hacia un barranco. Ahí, como si no se hubiera percatado de nuestra presencia, estaba un venado cola blanca pastando, aunque en algún momento volvió la cara hacia donde nos encontrábamos, pero se quedaba totalmente quieto, como posando para los miles de click que hicieron nuestras cámaras.

Más adelante tuvimos la suerte de volver a ver otros dos venados, aunque por la hora ya era difícil lograr ver más. Lo recomendable es por las mañanas y antes de las cinco de la tarde, al igual que a los guajolotes gold que también son especies que aquí habitan y son cazados por expertos cazadores de todo el mundo que acuden a estos ranchos de turismo cinegético. Otras de las especies que habitan aquí son el jabalí de collar, gato montés, coyote, zorra gris, halcón peregrino, el águila real, codorniz Moctezuma, correcaminos, conejo y camaleón.

LAS ACOGEDORAS CABAÑAS

En la cabaña nos recibió muy amablemente su dueño, el señor José Fernando Gutiérrez, quien nos dio un breve recorrido por algunas hectáreas de su rancho mientras nos explicaba las épocas en que se realiza la cacería y qué otro tipo de actividades se realizan para aquellos que no estén interesados en practicarla.

En este rancho con 500 hectáreas de extensión quienes aquí acudan pueden hospedarse en la cabaña que cuenta con todas las comodidades de una casa, pero tan acogedora que olvidarás que te encuentras en medio de la nada, rodeada de animales como coyotes y pumas, quienes salen a cazar su comida por las noches.

La chimenea calienta las paredes de madera que muestran orgullosas los premios de caza de Don José, entre cabezas de venados, jabalíes, coyotes y guajolotes. Los muebles, todos rústicos, están decorados con artesanías que le dan un colorido especial.

Esta cabaña cuenta con dos habitaciones con capacidad para siete personas, con un baño con agua caliente durante todo el día. Lo que es necesario advertir es que la electricidad es casi nula; en ocasiones especiales se utiliza el diesel pero por lo general en la noche se utilizan lámparas que funcionan con paneles solares que capturaron energía durante el día.

Enfrente hay otra cabaña con cocina, en donde se prepara los alimentos para los huéspedes. Aquí hay más habitaciones para dormir con un cupo para 30 personas, aproximadamente, aunque se han llegado a hospedar hasta 42. Para quienes desean vivir una experiencia más extrema, existe un área para acampar en medio de la naturaleza. Y además, se ofrecen actividades como senderismo, una tirolesa, pesca y si te interesa aprender a cazar, se brindan clases para principiantes.

El costo por noche es de mil pesos por persona, e incluye los tres alimentos y todas las cobijas que se requiera para no pasar frío. Durante la noche se escucha el verdadero sonido del silencio, tan sórdido que podrás dormir como bebé. Para más información, visita la página electrónica www.torrecillas.com.mx o llama al teléfono 915 2407.

En total, existen alrededor de nueve ranchos cinegéticos en la Sierra Fría, los cuales ofrecen cabañas para el ecoturismo, aunque muchos sólo están especializados para recibir a cazadores en la época de caza y se mantienen cerrados durante el año. Ofrecen variadas actividades como excursiones, campamentos, caminatas guiadas, rapel, escalada, ciclismo, paseos a caballos, entre otras.