Así se vive con una familia en la sierra de San Luis Potosí

Texto y fotos: Los Vagamundos. @Los_Vagamundos

Agua Puerca es una localidad que se encuentra a 40 minutos en auto de Xilitla, en San Luis Potosí. Es una comunidad náhuatl que sólo cuenta con 30 viviendas que se localizan dentro de la sierra, escondidas entre veredas y un universo de vegetación impresionante. Ahí tuvimos la experiencia de vivir como lo hacen los pobladores locales por un poco más de dos semanas.

Para llegar a la casa de la familia Félix Rodríguez tuvimos que subir aproximadamente 200 metros entre árboles, ramas, piedras y tierra. Una vez ahí, nuestras tareas a desempeñar eran diversas, desde ayudar en las labores de la casa, hasta cortar leña o ayudar a construir caminos de piedra.

Al tratarse de una comunidad indígena, se sobreentiende que las condiciones de vida son limitadas, puesto que el ahorro de agua es lo más importante, el cuidado de la luz de igual manera y se vive principalmente de lo que se cosecha todo el año, por lo que nosotros teníamos que adaptarnos a lo que teníamos y cuidar de todos esos recursos como si fuéramos de la familia.

El baño, siempre después de las 4 de la tarde, era con cubeta en mano (agua fría, obviamente), el baño era ecológico y el trabajo físico era intenso, sobre todo en las horas de sol.

Nuestra primera tarea fue ir con Doña Agustina y Don Bellarmino a la milpa, un terreno en picada, complicado tanto para bajar y subir, como para permanecer de pie; ahí mientras ellos cortaban flores, nosotros las limpiábamos, acomodábamos y las juntábamos en costales y canastos, para después subir y llevarlas hasta la casa. A la tercera vuelta de subir y bajar, mis piernas no daban más, sin embargo, me sentí de lo más orgullosa cuando terminamos de ayudar. Llegando a casa, exhausta, uno pensaría que se terminó el trabajo, pero eso apenas comenzaba. Antes de mediodía estábamos limpiando la flor y haciendo pequeños ramos para ir a venderlos, después de la comida ayudamos a hacer pan dulce y tamales de pollo. Sí, todo en un día. Para las 6 de la tarde, la noche había llegado y era hora de descansar hasta la cena, para estar dentro de la cama a las 8 de la noche y dormir.

Los siguientes días no fueron más simples. Una mañana nos íbamos a cortar leña y regresar cargándola en nuestra espalda como El Pípila (casi muero), al siguiente recolectábamos café y comenzábamos el proceso para dejarlo listo y en la olla (la siguiente colaboración les explicaremos todo el proceso para que el café esté listo para tomarse), al siguiente nos íbamos a vender pan, otro día nos encerrábamos en casa elaborando más tamales y el otro nos íbamos a recolectar frijol.

Te puede interesar: Laguna de la media luna, San Luis Potosí

En fin, en la sierra nunca hay descanso, ya que eso significaría dejar de comer; esa gente se alimenta principalmente de lo que cosecha. Todo el día hay olla con café, sus comidas siempre incluyen frijoles, tortillas hechas a mano (desgranan el maíz, lo trituran y hacen la masa para las tortillas, sí, todos los días), huevo, aguacate, queso y muchas, pero muchas verduras y frutas. Si dejan de trabajar, entenderán que significa privarse de alguna comida.

El trabajo físico es intenso, sobre todo para gente como nosotros que no estábamos acostumbrados, pero el intercambio cultural, la convivencia y el aprendizaje, te vuelven una persona muchísimo más consciente.

¿Cómo te explicas que estas personas puedan trabajar de esa manera todos los días y nunca tener una mala cara, ni mucho menos quejarse?, ¿cómo puedes quejarte por tu vida en la ciudad, donde tienes acceso a absolutamente todas las facilidades y decir que “no te alcanza” para nada, y estas personas pueden vivir felices con tan poco?

Los 15 días que estuvimos ahí fueron de reflexión. Su cultura, la unión que tienen entre todos en la comunidad, así como las sonrisas y su trabajo duro, nos dejó impresionados y abrumados en algunas ocasiones.

Los sentimientos encontrados me invadieron todo el tiempo, pues mientras me sentía totalmente orgullosa de estas personas y de poder contribuir con algo a su carga de trabajo diaria, también me frustraba el hecho de no poder ayudarlos más. Coraje por la desigualdad de este país, donde los que más trabajan tienen menos. Pero bueno, todo sirve, todo fluye y por lo menos este viaje ha sido una de las mejores experiencias (para nuestro ser interior) hasta ahora.

Te puede interesar: Xilitla, la huasteca surrealista

Algunos tips adicionales:

De CDMX a Xilitla puedes conseguir camiones hasta en 400 pesos, aunque el viaje es largo (8-10 hrs), de ahí el transporte a Agua Puerca cuesta entre 20 y 30 pesos (depende el chofer).

Si vas en un plan austero, los hostales no son tan baratos, pero puedes encontrar algunos entre 200 y 280 pesos la noche en la plaza de Xilitla.

A 10 minutos de la plaza principal del municipio de Xilitla, se encuentra el Jardín de Edward James, uno de los mayores puntos turísticos del lugar y la entrada es de solo $70 pesos (lleva traje de baño porque las cascadas te van a seducir).

En el centro municipal está ubicado el Ex Convento Agustino en donde se encuentra una tienda de artesanías y productos regionales, compra algo con la intención de ayudar a la economía de las productoras indígenas. Juan Carlos Félix Rodríguez es el encargado en el lugar, no pueden dejar de visitarla.