¡Alas para rodar!

Por Rodo Mercado-Ritz

Traumas laborales, pendientes y planes de fin de semana es de lo que platicaba con mi amiga Roxi el jueves por la noche (8 de junio) - bueno, más bien- nos escribíamos por whats app, y de vez en vez uno que otro audio; de repente salió a la plática que ella estaría participando en la rodada al desnudo de este sábado 10 de junio, pero no se encueraría, más bien, deslizaría sus pinceles sobre cuerpos desnudos que se reunirían para protestar como ciclistas y pedir respeto por parte de los automovilistas. 

De inmediato la actividad llamó mi atención, lo sé, parece que el impulso es el morbo, pero he sido una persona que gusta de experimentar cosas nuevas e inusuales, además por alguna razón, siempre había querido pintar sobre piel, era como una fijación, así que le pregunté cómo podría ser parte del equipo de pintores encargados de los body paint para los cientos de ciclistas que rodarían.

Los organizadores ya tenían todos los equipos cerrados, la logística para este evento que se replica en varias ciudades de México y el mundo (60 aproximadamente), ya estaba armada, pero aún así me compartió por whats el contacto del principal organizador, en friega le escribí. 

Ulises Velázquez, me dijo que ya no había espacio y que solo podían participar artistas visuales porque este año tenían menos tiempo para todo, la ciudad estaría complicada por el cierre del Año Dual Alemania – México y la marcha por el 45 aniversario del “halconazo”; entonces, le redacté un rosario argumentado mi presencia, le mandé audios, le llamé y hasta le compartí una pintura que había hecho el año pasado…

A la mañana siguiente (viernes 9 de junio) me llegó una notificación: “Ulises te ha agregado a WNBR Body Paint” #KEMOSION, y así ya tenía un nuevo reto sabatino. 

Amaneció nublado, pero la temperatura estaba amable, yo tenía nervios; las razones eran muchas y muy variadas. Uno, nunca había realizado algo así, dos, no soy pintor profesional, aunque me encanta la pintura, tres, tenía que ser veloz en mis felices trazos –diría el amigo Bob Ross-, cuatro, no sabía si contaba con todo el material necesario y cinco, no sabía como iba a reaccionar ante la desnudez de alguien más en plena calle. Lo único que tenía claro es que quería plasmar sobre la epidermis de los bikers: alas.

He de confesar que las alas de ángel también son una fijación para mí, eso quería pintar ¡alas y más alas!, en el pecho, en la espalda, en los brazos, en la cara. Yo creo que mi fetiche por ellas aumentó tras vivir en San Miguel de Allende; los artesanos de la comunidad son maestros en llevar este elemento de manera asombrosa a todo tipo de materiales: madera, latón, plata, bronce, papel, cobre, vidrio, etcétera.

A lo lejos se escuchó un grito: “¿pintores libres?”, entonces, levanté el brazo derecho y en segundos llegó mi primer lienzo, un hombre como de 30 años de edad, le pregunté si llevaría mochila durante la rodada, pues al ser así no tendría caso pintarle la espalda, dijo que sí. Le dije te voy hacer unas alas en el pecho. 

A partir de ese momento los nervios se fueron y empecé a pintar, a repartir alas de colores a diestra y siniestra. Y es que al final eso simbolizan las ruedas para muchos de los ciclistas. Claudio, por ejemplo, lleva más de 15 años moviéndose en dos ruedas, de hecho, ha construido un lazo afectivo con su vehículo, es como si se tratara de su cómplice de aventuras, tanto buenas como malas. “Yo no me veo sin mi baika, paso más tiempo con ella que con mi familia, es la más fiel de mis amigas”. 

Claudio no es un caso aislado, pues la mayoría de los ciclistas ven a sus bicis como algo más que solo un medio de transporte, por eso participan en esta rodada nudista, algunos desde que inició en la Ciudad de México (hace 12 años), con el principal propósito de que los automovilistas tomen conciencia en torno al respeto que merecen las personas que se trasladan en bicicleta, además de exigir más alternativas de movilidad y mayor seguridad, tanto para ellos como para los peatones. 

Lo cierto, es que en esta urbe tan grande y caótica, hoy más que nunca urgen opciones de movilidad efectiva, que contribuyan al desplazamiento, que contemple los derechos en todas las formas de moverse, además de prácticas para mejorar la calidad del aire. Sin embargo, lo primordial sigue siendo el respeto entre habitantes, pues en ocasiones los propios ciclistas se ven por encima del peatón. 

El movimiento World Naked Bike Ride ha tenido un impacto directo en la evolución de esta metrópoli. Al inicio, hacia el año 2005, los ciclistas eran una visión rara en ella, visibles a través de pocos grupos, y hoy cada vez hay más gente pedaleando, tanto individualmente como participes de muchos grupos y proyectos ciclistas con diferentes formas de expresión urbana. 

WNBR es una manifestación social, ciudadana, pero también una experiencia lúdica y completamente pacífica; su discurso es de ciudadano a ciudadano, ejerciendo el derecho universal y humano a la libertad de expresión, pero siempre en un marco de total respeto.

“La bicicleta es un símbolo de libertad y autonomía, mientras que la desnudez simboliza la vulnerabilidad”, consigna Ulises ante la concurrencia constantemente a través de un megáfono.   

Esta iniciativa celebra al transporte impulsado por el cuerpo, como una respuesta positiva a los problemas de tráfico y movilidad, la contaminación del aire, la escasez y carestía de los combustibles derivados del petróleo, y al cambio climático. Asimismo, la manifestación espera crear conciencia en la ciudadanía sobre la vulnerabilidad de los ciclistas ante el transporte motorizado.

Este año alrededor de 6 mil personas le dieron a la pedaleada, mismas que tras dos horas de trayecto y más 14 kilómetros de ruta regresaron al punto de partida para vestirse y tomarse la foto del recuerdo, mientras yo me tomaba un café con el grupo de pintores sosteniendo una taza blanca con mis dedos teñidos de un verde chocolatoso.